Envuelta en mensajes secretos,
No quiero el momento acabe,
Quiero extender el tiempo,
Que tus aromas me duren,
Más de lo que dura el cielo.
Que se apaguen las candelas,
Y las estrellas se enciendan,
Y nos miren despacito
Como si les diera pena,
Por que se sonrojan al mirarnos,
Desnudos en la pradera.
Amándonos y fundiéndonos,
Como la vez primera,
Como cada noche hacemos,
Alimentando siempre la hoguera,
De pasiones y de encuentros,
De mi piel y tus caderas,
Que se mueven y se agitan,
Que se tensan cuando quiebras,
Esa barrera prohibida,
Cuando volcas y jadeas.
Cuando gritas que eres mía,
Cuando me dejas sin fuerzas,
Cuando mis labios muerdes,
Y con las piernas me aprietas,
Cuando me dejas sentirte,
Y con tus uñas penetras,
Mi piel morena y firme,
De mi espalda y caderas.
Cuando me besas el cuello,
Cierras los ojos y vuelas,
Dejas al aire tus pechos,
Que se erigen cual montañas.
Por sensaciones intensas,
Por mil caricias tan densas,
Por emociones eternas,
Que inventamos a diario,
Por eso eres mi sirena,
Mi golondrina, mi gaviota, mi santuario,
Eres mi camino eterno,
Mi luna y mi sagrario.

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